luis aura  •  poemas o menos

Mala suerte

Septiembre, 1994

Que si das la sal en mano
al paisano que está enfrente
o si pasa un negro gato,
¡ya valió!, es mala suerte.

Que si estornudas está sancho
o el tercer frente
en la cama con tu amor,
¡qué mala suerte!

Y si la suerte fuera un duende
predecible y diera indicios,
menos gente con pesares
y más brujas por oficio.


Como el cielo

Ojalá me ames como creo.
Ojalá me ames como el cielo.
Así de grande, así de azul, así de inquieto.

Ojalá me ames como el cielo.
A veces nublado, a veces violento.
A veces llorando, a veces sonriendo.

Ojalá me ames como el cielo.
Con relámpagos y truenos y tormenta.
Con sol y lluvia y arcoiris.
Con aurora y rocío y nuevo día.
Con crepúsculo y sereno y noche fría.

Ojalá me ames como el cielo
para que siempre estés ahí
y no me dejes tener miedo.

Ojalá me ames como el cielo
y obligues mi corazón al infinito
para contener tu amor entero.

Ojalá me ames como el cielo
y me enseñes a nacer de las estrellas
encendiendo mi sangre como fuego.

Ojalá me ames como el cielo
porque así es como yo te amo
y no te sé amar de otra manera.

Ojalá pienses lo que pienso.
Ojalá sientas lo que siento.
Ojalá ames como el cielo
y descubras por completo
como es que yo te quiero.


abuela

no puedes
andas
y quieres
corres
decía mi abuela

compra
como rico
y ahorra
como pobre
decía mi abuela

cuando tengas mi edad
y comprendas como yo
el frío y el abandono
de las cosas y la gente

cuando tengas mi edad
y compartas como yo
las arrugas de una roca
y la certeza de la muerte

cuando tengas mi edad
y huelas como yo
a todo lo vivido
y a tus mentiras

cuando tengas mi edad
y asegures como yo
futuro y perpetuidad
en las manos de tus hijos

cuando tengas mi edad
y te apagues como yo
heredando el testimonio
de tu vida en libros

cuando tengas mi edad
y te prohiban lo salado
entenderás el tiempo
enumerando tu pasado

cuando tengas mi edad
y veas a los ociosos
duendes con sombrero
que jalaban mi cobija

cuando tengas mi edad
procura no estar solo
duerme poco y baila
come bien y canta

nunca pongas
a dieta el alma
no te detengas
se cañón
se bala
escapa de la casa
corre
acábate las chanclas
vuela
desplúmate las alas
huye
no te detengas
se cañón
se bala
nunca pongas
a dieta el alma
encuentra a quien besar
los labios se desgastan
aunque no los uses
habla
invéntate palabras
acumula cruces
la religión siempre es negocio
aprovecha tu talento
no te encierres
afuera te espera alguna
tal vez ya la conoces
quiérela bien
intenta
todo es posible
si te das espacio
no sufras
cuando ya no esté
siempre te llevé ventaja
probé antes que tú el café

no puedes
andas
y quieres
corres
alcánzame
si puedes
yo no te espero
cuenta tus canas
no busques consuelo
se fuerte
no te rindas
antes de tiempo
yo me voy
y no regreso


Hogar

Octubre, 1996

Ahí estabas tú,
hecha de todas las preguntas
y todo el humo del meteoro,
y de toda la incertidumbre
que se come a cucharadas.

Ahí estabas tú,
bailando definitiva
en el filo de la espada,
o en la cornisa del viejo
edificio desmoronado.

Siempre habías estado ahí,
contra la columna del tornado
sosteniendo la casa:
escuadra, pilar, viga,
construcción abandonada.

Siempre habías estado ahí
y yo no me daba cuenta,
o no quería darme cuenta.
Me acostumbré tanto a ti:
hogar, vaso de agua, cama lenta.


Confianza

Abril, 1994

Caminabas tú en tu vida
erguida y orgullosa
como un mástil,
con los hombros en alto
como retando al viento.

Caminaba yo en mi vida
con la cara al suelo,
sin mirar de frente,
midiendo cada paso,
con miedo a caer,
con miedo al fracaso.

Caminando así, nos encontramos.
De mi senda levanté una rosa negra
para confundirla en tu cabello.
Por tu senda me llevaste de la mano
para caminar sin mirar al suelo,
sin temor y sin medir los pasos.


distancia

lágrima de nieve
manzana despeinada
distancia mía
dónde estarás distancia?
atormentada mía
fanática de los limones
hubiera sido más fácil decir
te quiero
que escribir tanta tristeza
solo y solo
inútilmente
solo y solo
consumiéndome
como un cigarro
por los rincones

sombra y sombra
cuarto oscuro
blanca vela blanca
guitarra silenciosa
nocturna loba
lejana mía
egoísta diurna
para ti todas
las palabras de abandono
el arco del cuchillo
las balas del suicida
el grito amordazado
las manos llenas de sangre
el crimen total humano
para ti
todo y todo
para ti
nada y nada

frontera
pared
muralla

fanática de los limones
recorte de revistas
vajilla de restaurante
familiar desconocida
ahora te vas ahora
adiós ahora adiós
distancia sobre distancia


Quijote

Necesitas un héroe o un villano
Alguien que sólo se aproveche de ti
o alguien que en verdad te quiera
Yo no soy ni uno ni lo otro
Yo apenas puedo acercarme
Imagino los juegos nocturnos
tu goce, las armas secretas
Muerdo tiernamente el aire
como si tu boca fuera real
y no este sueño que me atormenta


Damiel

Lo más importante
seguirá siendo importante,
pero no voy a atenderlo

Eres mi cruz sin madero
Un atardecer inquietante
La peor herejía del ateo

Tu contorno lunar el amor perfila
Sus bordes, sus recortes, sus orillas
Mis ojos imaginan lo que veo

En la piel marcada de caricias
tu hermosura mortal, definitiva
Las alas del deseo

¿Por qué intento seguir así,
como un ángel con uniforme
si no me ves y yo me muero?

Sigo esperando el milagro
de tus labios en mis labios
y despertarme con sus besos


Todas

Sigo a todas. Me voy con todas.
Todas tienen algo que tú no tienes.
Ninguna tiene comparación contigo.
Eres tú la más alta y la más bella.
Te proclamo sirena reina de las islas
y las penínsulas y las extensiones terrestres
y los planetas y las galaxias con mar y peces.

Ahora todas te imitan
para que yo les cante.
Pobres niñas decepcionadas.
No puedo con todas.
Mejor busquen a otro hombre
que no tenga comparación conmigo.
Busquen hombre y no poesía.
Salgan a la calle con el cabello suelto
y un cuchillo en cada mano
y ataquen al primer muchacho distraído
que encuentren. Sacrifíquenlo
en nombre del amor y la poesía.
La poesía y el amor
son glotones inmortales
que alimentamos
con carne joven.

Ahora todas te imitan
para que yo les cante
y no puedo negar mi oficio.
Te proclamo sirena reina de todas
las mujeres que no tienen comparación contigo.
Y si yo te canto les canto a todas,
porque tengo a todas cuando estás conmigo.


Origen

Albamar abre los ojos
Las olas del amanecer
golpean la costa herida
la orilla roja de la noche

El sol marino
El mar solar
Responden a su nombre cristalino
de luz y agua
Responden a su nombre primitivo
las primeras partículas de vida
las sílabas olvidadas del comienzo

A todas horas
Albamar
Su nombre de sortilegio transforma el mundo
y nos devuelve la inquieta sabiduría del silencio


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