luis aura  •  poemas o menos

Mediasemana de impaciencia

Hoy no te veré.
Ni mañana
ni ayer tampoco.
Por qué
tanta impaciencia
ensuciándome
tan fácil el alma?
Voy a conseguirme
un simulacro tuyo
de la más alta tecnología:
un androide pequeñito
que te sustituya,
metafóricamente hablando,
en los días horarios
como éste,
que separan
a las personas buenas
como nosotros:
amantes, novios, asalariados.

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Soneto urgente

Lo que más duele es que no duela tanto,
que se nos pase tan rápido el espanto
Lo que mata es no morir en la distancia,
decir adiós sin despedirse y sin nostalgia

Seguiré sin escribir una carta urgente
para regresar a aquel dulce noviembre
Lo peor de todo será llegar siempre tarde
Esperar sin declararle la guerra a nadie

Lo siniestro del amor, cuando termina,
es la higiene de un saldo en blanco
Curar la enfermedad sin medicina

No derraman sangre las heridas
cuando la pasión tuvo defectos
El amor nunca es un crimen perfecto


Hogar

Octubre, 1996

Ahí estabas tú,
hecha de todas las preguntas
y todo el humo del meteoro,
y de toda la incertidumbre
que se come a cucharadas.

Ahí estabas tú,
bailando definitiva
en el filo de la espada,
o en la cornisa del viejo
edificio desmoronado.

Siempre habías estado ahí,
contra la columna del tornado
sosteniendo la casa:
escuadra, pilar, viga,
construcción abandonada.

Siempre habías estado ahí
y yo no me daba cuenta,
o no quería darme cuenta.
Me acostumbré tanto a ti:
hogar, vaso de agua, cama lenta.


Papá

Padre.
Padre mío.
Viejito repentino.
Padre clavo.
Papá martillo.
Padre cautín.
Papá tornillo.
Resucitador
autodidácta empedernido.
Compostor
de tantas y tantas cosas.
Electrónico artesano.
Carpintero inoxidable.
Leñador entristecido.
Cuando se descompone
en casa la alegría,
llegas con tus exactas manos de caricias
y herramientas a repararla, a ponerla
a trabajar de nuevo para tus hijos.
Te alimentas de nuestras sonrisas.
Crees que no nos damos cuenta,
tierno conde vampiro?
Padre botella.
Papá cigarro.
Padre bigote.
Papá candado.
Tutor y guía.
Ejemplo bueno.
Ejemplo malo.
Soledad y compañía.
Afortunado inversionista.
Quijote ciudadano.
Veterano de la vida.
Arcoiris subterráneo.
Sabemos que a veces lloras
y tienes hasta la piel triste.
Resiste.
Todavía tenemos camino por delante.
Dicen que después de los cuarenta
el hombre evoluciona
y la mujer lo encuentra interesante.
Resiste.
Padre blindado.
Papá poeta.
Padre soldado.
Papá bastón.
Papá hermano.


Déjame

(acróstico)

Arráncame el corazón y tíralo,
de nada sirve ya ese animal
rojo sin tu constelado amor
imaginario. Ahora sólo déjame
abandonado bajo las copas
negras de los árboles en el
amanecer mortal de los vampiros.

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insensible

octubre 1996

puedes amar el alba
cuando te desnudas
pero no a mí

puedes poner colores al
arcoiris con tu sonrisa
pero no a mí

puedes dedicar el resto de
tu vida a un pasaje amargo
pero no a mí

puedes dejar sin dientes
a quien tú quieras
pero no a mí

puedes pasar soplando
matando mariposas
pero no a mí

puedes ser una catástrofe
y desbordar las presas
pero no a mí

podrías intentar hacerme daño
con tus puños o tu indiferencia
pero sería en vano
ahora soy
el insensible
el inmortal
hace tiempo se merendaron
mi corazón los gusanos


27

Estoy hasta la madre
de perder en los penales,
de buscar en los finales
un premio de consolación

Estoy hasta la coronilla
de malgastar así la vida,
de perseguir a escondidas
lo que ya se me escapó

Estoy hasta el cansancio
de olvidar las contraseñas,
de perder las cosas buenas
esperando comprensión

Estoy harto de estar harto,
de sufrir hasta el infarto
mentiras y malos modos,
abrazos llenos de traición

Si no te gusta lo que ves
Si no me quieres como soy
Apaga ahora la luz y vete
No soporto más tu orgullo

Ya no tengo nada tuyo
Sigo solo, me has dejado ir
Me has declarado libre
al cumplir los veintisiete


Morena

Septiembre, 1996

Te celebro, morena,
con el internacional coro de lunas de octubre
y la sonora metálica de tijeras en la peluquería.

Te celebro, morena,
quemando varitas de incienso en la habitación
extravagante de mi neoliberal vecina sicodélica.

Te celebro, morena,
colgado de las lámparas, muriéndome de miedo,
ahorcado junto al foco para escaparme de mi sombra.

Te celebro, a ti, morena,
que eres capaz de diagnosticar en mi poesía
y saber con qué parte del corazón escribo,
y por qué escribo este silencioso misterio
y este cobarde amor anónimo por ella.

Te celebro, a ti, morena,
que vas y vienes en mi memoria como un monzón
de junio a mayo. A ti, te celebro, morena,
aunque me falten palabras para festejarte completa.

Morena, táctica y estrategia efectivas para colocarte
sin pretexto en mi recuerdo. Te quiero, así nada más,
así de simple, te quiero, sin intención ni concierto,
te quiero, porque hoy es viernes y se me antoja:
te quiero, te quiero, te quiero,
ahora ven, morena, y dame un beso.


Rinconera

Rinconera.
Señora de los ángulos entre las paredes.

Estoy en el último espacio de la casa, esperándola.
Donde nunca tienen luz, donde se elabora el polvo,
donde no llega la escoba ni la aspiradora;
estoy esperándola.

En el santuario de las eternas telarañas,
en el barrio bravo de los escarabajos y los ratones,
en el suburbio de las multimillonarias cucarachas;
estoy esperándola.

Rinconera.
Señora de los ángulos entre las paredes.

Estoy en la última escuadra múltiple,
en el último lugar del mundo,
en la última frontera de sus dominios,
en el último refugio romántico de los salones;
estoy llamándola, esperándola.

Rinconera.
Señora de los ángulos entre las paredes.
Cuando este amor acabe
con violencia o diplomacia,
en un día o en un mes o una semana:
no deje piedra sobre piedra
en mi corazón de muro.
Destruya todos los rincones del planeta
para no seguir llamándola, esperándola.

Señora de los ángulos entre las paredes.
Rinconera.


No sé cómo se formó
esa estatua de arena y sal que admiro,
ni cómo se enfilaron,
decididos, tus corales dientes finos.

Tampoco sé dónde fabricaron
el molde de tus labios infinitos
como cordilleras nevadas de sangre,
ni de dónde vino tanto mar de espanto
a inundar tus tiernos ojos fijos.

Hay tanto tuyo que desconozco:
sólo sé lo que veo y lo que oigo
y algunas cosas que supongo:

sé de tu corazón cantante
que ha preferido mantener silencio,

sé del tesoro
que recuerdas y vuelves a contar llorando,

sé de la mariposa de guerra
que asilas moribunda en tu alma esperando
el fin o la victoria de las flores.

También sé del intento estúpido
por amarte y recordaras siquiera mi apellido,

sé del proyecto de pérdidas
con el cual gané y desgané
tanto tuyo y tanto mío,

sé que en tu nombre me lancé
a amar a otras y a olvidarte de una vez
para no escribirte nunca más.


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