luis aura  •  poemas o menos

Garabato

Al fin abandono las palabras.
No puedo ahora decir más.
Tu cuerpo espera caricias.
Tu piel escucha a mis manos.
En el susurro de cada dedo
está el sonido que apenas toca.
En cada movimiento balbucea
el deseo y mi sangre comienza
a hablar hasta romper el silencio.
Encuentro entonces el lenguaje
que faltaba para entendernos.
Esos símbolos que son tacto
húmedo, ceniza blanca y fría.
Marcas de caligrafía practicadas
en el pliego de tu vientre,
en la soledad de tu nuca,
en la multitud de tu cintura.
Repito en voz alta la escritura
tibia de tu espalda y conozco
en cada roce aquellas historias
que transcurrieron calladamente,
en esa ausencia que jadea
dulcemente por cada sombra
en las horas prohibidas,
amordazadas de placer,
arrebatadas al tiempo.
Beso y pruebo en cada letra
el mismo sabor de antes,
la misma trampa impresa
preparada para otros,
que sin saberlo –como yo–
no te hacían el amor:
únicamente te leían.


mentiroso

de cuando en cuando visito el mar
sin mojarme los tobillos
soy un marinero de intención
con amores de ocasión
y un rosario en el bolsillo

me emborracho y desatino
sin saber a qué sabe el sabio vino
me hacen tanto efecto las copas de los otros
que me pongo enfermo e imagino
sapos de lengua corta en lugar de mis amigos

siempre me gusta ser el malo
en las batallas pasajeras
de caballero sin caballo
atacando el castillo y las banderas
con mi arsenal de piedras y de palos

prefiero sentirme interesante
contando mentiras dobles
presumiendo tu amor moreno
afirmando que por mí te mueres

no le vayas a decir a nadie
quien es realmente el que se está muriendo
qué voy hacer si no creen en mis embustes?
no me quites mi secreta diversión
de rodillas te lo ruego


Alma

Agosto, 1994

Alma que ocupó mi alma.
Vida que vivió en mi vida.

Cabellos negros,
niña morena.
Labios de fuego,
risa trigueña.

Alma que gastó mi alma.
Vida que dolió en mi vida.

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Debilidad

El problema no es la herida
o el sufrimiento o la sangre,
o el dolor que escapa en un grito
como un himno prohibido
a tu belleza lunar, al fingido
y oculto y solitario desastre
que conservo en el sabor amargo
de un beso imposible.

Igual a la furia disimulada en tu sonrisa,
a la temporada de sombras matutinas,
a lo inútil, a lo implacable, a lo celeste
y oscuro y largo de las tumbas marinas,
a tu rostro maligno, perla escondida.

Como el secreto mortal que te consume
es este amor absurdo, esta pasión difícil.
Busco en tus manos la caricia que contuve
para no llorar contigo porque soy débil.

Porque no está a mi alcance quererte
o no quererte, porque no decido nada.
Porque este fuego no arde ni se apaga.
Porque tu piel envenena pero no mata.


Filósofa

Octubre, 1996

No creas en la exclusividad del amor, decía.
Tus celos son irracionales y necios, mentía.
El amor no es un proyectil único y objetivo
atravesando completamente dos corazones.
El amor es un terrorista loco disparando
ráfagas de balas en todas direcciones.
El amor es simultáneo a los quehaceres de la vida.
No dejas de amar mientras comes o trabajas
o descansas. Entonces, por qué ibas a dejar
de amar mientras amas?…

(y explicaba
y explicaba
pero yo no
entendía nada,
suspendido
continuaba
contemplando
su cara
concentrada)

…El amor es de todos y para todos.

Reflexionando de esta manera me dedicaba
una de esas desarmadoras sonrisas suyas
para curar mi orgullo herido
cuando besaba a todos como una carambola
o se enredaba en una voltereta de carne
con su novio del domingo.

Y aunque me esforzaba yo no comprendía su filosofía:
ella, propagandista del amor, catedrática del deseo,
para mi sólo reservaba meditación, palabras y teoría.


Sueño

Septiembre, 1996

Me tiemblan tanto las manos.
Nunca lo hacen. Será porque pienso en ti.
Veo tu cinta para el pelo tantas veces
reacomodada durante el día.

Quisiera escribir un poema con rima.
Pero no puedo.
Quisiera escribir:
“Eres tan bonita como los botones apretados de una rosa”.
Pero no puedo. Aunque es verdad. No puedo.
Disculpa.
Estoy drogado de tanto chicle sin azúcar y agua
y pastillas de miel cortándome el paladar.
Tengo la boca completamente olvidada y los dientes sucios.
Me derrumbo. Imito a las paredes de mi casa
con los ladrillos sangrando sal de tan viejos.

Mejor voy a dormir.
Voy a contar tus pestañas mojadas.
Lloras tanto a veces.
Parte el alma verte así, tan de luto,
y no ser lo suficiente para brindar consuelo.

Mejor voy a dormir.
Le pediré consejo a la mullida sabiduría de mi almohada.
Ella sabe de todo. Es una gran filósofa y tiene más plumas
que toda una familia de patos.
Mejor voy a dormir.
Ojalá te vea mañana.
No me gusta extrañarte a diario. Es incómodo.
Buenas noches.
Te quiero.


Todas

Sigo a todas. Me voy con todas.
Todas tienen algo que tú no tienes.
Ninguna tiene comparación contigo.
Eres tú la más alta y la más bella.
Te proclamo sirena reina de las islas
y las penínsulas y las extensiones terrestres
y los planetas y las galaxias con mar y peces.

Ahora todas te imitan
para que yo les cante.
Pobres niñas decepcionadas.
No puedo con todas.
Mejor busquen a otro hombre
que no tenga comparación conmigo.
Busquen hombre y no poesía.
Salgan a la calle con el cabello suelto
y un cuchillo en cada mano
y ataquen al primer muchacho distraído
que encuentren. Sacrifíquenlo
en nombre del amor y la poesía.
La poesía y el amor
son glotones inmortales
que alimentamos
con carne joven.

Ahora todas te imitan
para que yo les cante
y no puedo negar mi oficio.
Te proclamo sirena reina de todas
las mujeres que no tienen comparación contigo.
Y si yo te canto les canto a todas,
porque tengo a todas cuando estás conmigo.


Hada

Invisible para el que te posee
Transparente para quien ve
tu alma a través del cuerpo
codiciado, imposible, perfecto

Luna diurna, ventana de cristal
Vitral de piel y luces malignas
Laberinto de caricias, enemiga,
araña blanca, espejo de agua y sal

Mi deseo te recorre, fantasma,
te inventa y te dibuja sobre camas
de papel, flores con alfileres

En sábanas y domingos mueres
misteriosa, herida, sueño de harina,
muslos de pan, dulzura prohibida


Origen

Albamar abre los ojos
Las olas del amanecer
golpean la costa herida
la orilla roja de la noche

El sol marino
El mar solar
Responden a su nombre cristalino
de luz y agua
Responden a su nombre primitivo
las primeras partículas de vida
las sílabas olvidadas del comienzo

A todas horas
Albamar
Su nombre de sortilegio transforma el mundo
y nos devuelve la inquieta sabiduría del silencio


Zodíaco

Mis padres, Aries Sagitario,
dicen que soy desequilibrado,
Libra, al fin y al cabo.
Mi hermana, mi hermano,
un Cáncer, una Acuario,
dicen que estoy intoxicado.
Géminis, mi novia, mi amor,
dice que sólo ando acalorado
por su cuerpo y el verano.
Las Virgo de blanco,
los Leo de mármol,
los Piscis, los Tauro,
los Capricornio,
y los Escorpiones
que no conozco
o he olvidado,
no sé que piensen
ni me interesa.
(Amigos cangrejos.
Amigos tenaza.
A los veinticuatro
qué se regala?
Un ángel, un gato,
poemas o casas?)


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