luis aura  •  poemas o menos

T

Octubre, 1996

De promesas indecentes y proezas increíbles
te imagino, y te persigo entre el vapor de estas
semanas de agua y miedo, y te dibujo en el aire
como un loco a media calle dirigiendo el tráfico
desde los camellones, y te observo, ejecutiva,
en la oficina del banco azul donde trabajas, y te
acoso desde el teléfono porque es tan divertido oír
tu voz por la bocina, y te pido ayuda para doblar
como pirámide el dólar de la suerte que me diste
y guardo ahora en la cartera, junto al trébol marchito
de cuatro hojas y enmicado, y te incluyo con mucho
gusto en mi vida, y te presumo despeinada y de bandera
porque me gusta como eres, y te platico historias tontas
acerca del pantano del pasado, cuando aún no existías,
cuando aún no rugía roja tu boca bomba de besos veloces
en mi alma armada de arañada melancolía.


Te sales

Te sales de mí mismo,
amor, a cada rato.
Y brincas al teclado
de la computadora
como una bailarina
mecanógrafa
que sabe escribir
lo que yo no sé decirte.

Te sales de mí mismo,
amor, a cada rato.
Y no puedo contenerte.
Todos saben que te quiero
y que me quieres porque
esta sonrisa total y luminosa
que traigo orgullosamente puesta
es tu sonrisa total y luminosa.

Ay amor, a cada rato
te recuerdo
en este peso sin sustancia
que se me cuelga en el pecho
de lado a lado,
en esta motita de lágrimas y risas
que se me atora a veces
y no me deja hablar.

Ay amor, a cada rato
te recuerdo
y te sales de mí mismo
cuando me pongo a llorar
contento.


Confianza

Abril, 1994

Caminabas tú en tu vida
erguida y orgullosa
como un mástil,
con los hombros en alto
como retando al viento.

Caminaba yo en mi vida
con la cara al suelo,
sin mirar de frente,
midiendo cada paso,
con miedo a caer,
con miedo al fracaso.

Caminando así, nos encontramos.
De mi senda levanté una rosa negra
para confundirla en tu cabello.
Por tu senda me llevaste de la mano
para caminar sin mirar al suelo,
sin temor y sin medir los pasos.


Guerra

Agosto, 1996

Escuadrones de ángeles derribando
bandadas de palomas.

Ejércitos de árboles resistiendo
el avance marcial de las hormigas.

Batallones de flores diezmando
a la infantería de tumbas en el cementerio.

Pelotones de besos desangrándose
en la trinchera roja de tus labios.

Formaciones de dientes mordiendo
mis brazos de cuna abandonada.

Regimientos de manos desplegándose
por el redondo desierto blanco de tus caderas.

Tambores de guerra anunciando
la declaración de amor
de nuestros corazones olvidados.


Morena

Septiembre, 1996

Te celebro, morena,
con el internacional coro de lunas de octubre
y la sonora metálica de tijeras en la peluquería.

Te celebro, morena,
quemando varitas de incienso en la habitación
extravagante de mi neoliberal vecina sicodélica.

Te celebro, morena,
colgado de las lámparas, muriéndome de miedo,
ahorcado junto al foco para escaparme de mi sombra.

Te celebro, a ti, morena,
que eres capaz de diagnosticar en mi poesía
y saber con qué parte del corazón escribo,
y por qué escribo este silencioso misterio
y este cobarde amor anónimo por ella.

Te celebro, a ti, morena,
que vas y vienes en mi memoria como un monzón
de junio a mayo. A ti, te celebro, morena,
aunque me falten palabras para festejarte completa.

Morena, táctica y estrategia efectivas para colocarte
sin pretexto en mi recuerdo. Te quiero, así nada más,
así de simple, te quiero, sin intención ni concierto,
te quiero, porque hoy es viernes y se me antoja:
te quiero, te quiero, te quiero,
ahora ven, morena, y dame un beso.


Malsoneto

El pecho abierto 
Corazón aniquilado
Noches de infierno
Sueños de ángel decapitado

Las manos vacías
la piel más secreta nunca tocaron 
Ni el pliegue más dulce donde escondías
la íntima esencia de amores pasados

Tanto deseo acumulado sobre la espalda
Y tú apenas te estremeces como si nada
Nervios de acero, sirena malvada

Estoy por ti, inventando el olvido
Mi esperanza es un ­«tal vez­­» herido
Siento que no te tuve y te he perdido


Todas

Sigo a todas. Me voy con todas.
Todas tienen algo que tú no tienes.
Ninguna tiene comparación contigo.
Eres tú la más alta y la más bella.
Te proclamo sirena reina de las islas
y las penínsulas y las extensiones terrestres
y los planetas y las galaxias con mar y peces.

Ahora todas te imitan
para que yo les cante.
Pobres niñas decepcionadas.
No puedo con todas.
Mejor busquen a otro hombre
que no tenga comparación conmigo.
Busquen hombre y no poesía.
Salgan a la calle con el cabello suelto
y un cuchillo en cada mano
y ataquen al primer muchacho distraído
que encuentren. Sacrifíquenlo
en nombre del amor y la poesía.
La poesía y el amor
son glotones inmortales
que alimentamos
con carne joven.

Ahora todas te imitan
para que yo les cante
y no puedo negar mi oficio.
Te proclamo sirena reina de todas
las mujeres que no tienen comparación contigo.
Y si yo te canto les canto a todas,
porque tengo a todas cuando estás conmigo.


Creo

Septiembre, 1996

Creo en las balas de plata
y los hombres lobo,
en las estacas al corazón
y los chupasangre que duermen en el lodo.
Creo en este amor gigante que no me tienes
ni me tendrías aunque dirigiera las inexpertas
naves de mi poesía contra ti, acorazada.

Creo en los argumentos de la fe
y los granos de mostaza,
en los ángeles del fin del mundo
y la ira de Dios y su venganza.
Creo en este amor gigante que no me das
ni me darías aunque tuvieras la esperanza
de mi poesía volcada en ti, desconsolada.

Creo en la negra dirección de tus ojos
y el destino final de su mirada,
en el incierto rumbo de tus pasos
y la pista de sangre en su batalla.
Creo en este amor gigante que no me crees
ni me creerías aunque explicara la intención
original de mi poesía sobre ti, articulada.


insensible

octubre 1996

puedes amar el alba
cuando te desnudas
pero no a mí

puedes poner colores al
arcoiris con tu sonrisa
pero no a mí

puedes dedicar el resto de
tu vida a un pasaje amargo
pero no a mí

puedes dejar sin dientes
a quien tú quieras
pero no a mí

puedes pasar soplando
matando mariposas
pero no a mí

puedes ser una catástrofe
y desbordar las presas
pero no a mí

podrías intentar hacerme daño
con tus puños o tu indiferencia
pero sería en vano
ahora soy
el insensible
el inmortal
hace tiempo se merendaron
mi corazón los gusanos


No tan rápido

Ustedes
no aceptan
la velocidad
de este
matrimonio marítimo,
no entienden
la velocidad
del amor a toda vela,
olvidaron
el vértigo del beso,
la prisa de los labios,
la urgencia de la carne.
Ustedes
dicen
no tan rápido,
porque viven
lentamente.


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