luis aura  •  poemas o menos

Después

Ahora que estás conmigo.
Ahora que no soy sin ti.
Ahora que viene soñando
mi alma desde tus ojos
(tus ojos, comparables sólo
al silencio y fuerza del universo).
Ahora que has prendido el fuego
en el refugio de la noche.
Ahora que matas lobos
y palomas en mi defensa,
cazadora.
Ahora que practicas
la danza de los siete velos
y los malabares del cuchillo.
Ahora que has iniciado la aventura.
Ahora que eres todo lo que es.
Ahora, qué voy a ser ahora
si no te tengo después?


Solo

Abril, 1994

Solo,
retando a mi imaginación para olvidarte,
buscando en la soledad lo que impida recordarte,
gastándome la vida para dejar de amarte.

Solo,
navegando en la angustia de mi dolor,
contando estrellas que saben a lágrimas,
cantándole al pasado canciones de amor.

Solo,
viviendo con esta tristeza que me domina.

Solo,
recorriendo llanuras de odio y decepción.

Solo,
negando la compañía de tu recuerdo.

Solo,
sintiendo el vacío que dejó tu adiós.


¼ de siglo

Los días interminables
insisten
siguen
gotean
Perforan la roca que creemos ser
Golpean la carne débil
la pobre fruta sin cáscara
ni flores que somos

Vienen los días futuros
bajando en un río negro
desde la cumbre de una
montaña oscura

Los días interminables
corren
destruyen
y no vuelven

Caminamos sobre el agua amarga de los días
con los brazos extendidos balanceando
una espada y un reloj en cada mano

Las mujeres y los hombres
insisten
siguen
Interrumpen
el tiempo
las horas
los días
Sobreviven
cuando se aman
juntos
interminables


Todas

Sigo a todas. Me voy con todas.
Todas tienen algo que tú no tienes.
Ninguna tiene comparación contigo.
Eres tú la más alta y la más bella.
Te proclamo sirena reina de las islas
y las penínsulas y las extensiones terrestres
y los planetas y las galaxias con mar y peces.

Ahora todas te imitan
para que yo les cante.
Pobres niñas decepcionadas.
No puedo con todas.
Mejor busquen a otro hombre
que no tenga comparación conmigo.
Busquen hombre y no poesía.
Salgan a la calle con el cabello suelto
y un cuchillo en cada mano
y ataquen al primer muchacho distraído
que encuentren. Sacrifíquenlo
en nombre del amor y la poesía.
La poesía y el amor
son glotones inmortales
que alimentamos
con carne joven.

Ahora todas te imitan
para que yo les cante
y no puedo negar mi oficio.
Te proclamo sirena reina de todas
las mujeres que no tienen comparación contigo.
Y si yo te canto les canto a todas,
porque tengo a todas cuando estás conmigo.


Filósofa

Octubre, 1996

No creas en la exclusividad del amor, decía.
Tus celos son irracionales y necios, mentía.
El amor no es un proyectil único y objetivo
atravesando completamente dos corazones.
El amor es un terrorista loco disparando
ráfagas de balas en todas direcciones.
El amor es simultáneo a los quehaceres de la vida.
No dejas de amar mientras comes o trabajas
o descansas. Entonces, por qué ibas a dejar
de amar mientras amas?…

(y explicaba
y explicaba
pero yo no
entendía nada,
suspendido
continuaba
contemplando
su cara
concentrada)

…El amor es de todos y para todos.

Reflexionando de esta manera me dedicaba
una de esas desarmadoras sonrisas suyas
para curar mi orgullo herido
cuando besaba a todos como una carambola
o se enredaba en una voltereta de carne
con su novio del domingo.

Y aunque me esforzaba yo no comprendía su filosofía:
ella, propagandista del amor, catedrática del deseo,
para mi sólo reservaba meditación, palabras y teoría.


Corazón cobarde

Abril, 1994

Noche negra como el alma mía,
mensajera fiel de los infelices,
ve y dile que la quiero todavía,
que sin ella los días son grises.

Viento de mil voces y suspiros lleno,
trovador silbante de sonetos tristes,
ve y dile que la extraño día a día,
que me estoy muriendo de melancolía.

Corazón cobarde no te ocultes más,
ya no pidas que por ti hablen los demás,
ve y dile que la quieres, que la quieres más
que cuando la dejaste, hace tiempo atrás.


Anfibia

Anfibia: celeste y submarina.
Ángel de mar, sirena del cielo.
Entre tus alas de pluma o hielo
el corazón naufraga y desatina.

De nube y sal, de espuma y luna,
eres una criatura tan singular.
En tu mirada caída, crepuscular,
sube la noche de agua y bruma.

Sueño de vuelos y travesías,
con tu cuerpo de pez, de ave,
sobre las olas y el mediodía.

Aunque no soy piloto o marinero,
ni tengo barco o aeronave,
me hundo y elevo porque te quiero.


zacatecas

aquí en esta ciudad museo
de sol y luna
de plata y oro
podría olvidarte
o tan sólo ofrecerte en sacrificio
sobre esta piedra rosa y trabajada
como un altar de cantera herida
podría olvidarte
y ya no ver más tus gaviotas alas
en el desamparo de catedral
escuchando al guía
junto al teatro calderón
en plaza de armas
buscando los catorce perros
en la casa de doña cajones
aquí feliz en zacatecas
desde el cerro de la bufa
podría olvidarte
despreciando tu color y tu estatura
imaginando el águila irregular
de callejones dobles binomiales
podría olvidarme
de tu nariz y tus caderas
en el calcetín errante del teleférico
contando ardillas desde la cabinita suiza
podría cambiarte
por una postal de arena o por la güera aquella
aquí en la mina del edén
intocable e inundada
podría dejar de ver
tu luz de trigo dinamitada
buscando mi fortuna
como un ladrón de las entrañas
aquí en el destierro
en el inicio del derrumbe
en la consagración del ocio
en mi cama desarreglada
podría olvidarte
midiendo el cuerpo barroco y largo
arquitectónico
de mi amiga zacatecana
podría olvidarte
tan fácilmente
probándome todas las máscaras
del orgullo y la vergüenza
intercambiando mi corazón
por una bolsa interminable
de chocolates rellenos de menta


El hijo

Por ti, sin ti, por tu promesa,
cómo duele el parque
cuando mis ojos y los niños
se encuentran.

En cada niño apareces
preguntando tu nombre.

En cada niño juegas tú,
llorando en mi garganta.

En cada niño esperas a
ser deseado, bienvenido.

Cómo duele decirme hombre
cuando no te merezco
todavía, cuando imagino
tus gritos y tu sueño.

Cómo duele seguir así,
pensar que es mejor así,
que no llegaras -pequeñito,
pequeñita- a cambiar mi vida.

Un día, menos triste
a estos días, cuando la cuna
de oro y la charola de plata,
cuando la casa y el cuarto
azul o rosa, cuando la luna,
cuando dios, cuando ella y yo,
cuando estemos preparados
podrás venir sin duda,
bendecido, a curar mi alma,
a evitar mi llanto,
a entregarme el mundo.

Podrás venir sin duda,
podrás venir sin duda,
podrás venir sin duda.


Promesa y compromiso

Llama pasionaria de los días nuevos.
Incendio en el bosque oscuro y abandonado.
Muchacha aroma de cuatro estaciones.
Espalda donde abrazo juntos a todos los climas de la Tierra.
Lunar de luna llena erótico satélite en tu cuello.
Órbita de besos y caricias atrevidas cercanas al sexo.
Traviesa niña húmeda pariente de la lluvia.

Hasta el último amanecer de mi corazón nocturno.
Hasta el último trago de mi corazón botella.
Hasta el último pecado de mi corazón humano.
Hasta el último vuelo de mi corazón terrestre.
Hasta el último instante de mi corazón eterno
voy a quererte
con todas las sombras de mi alma,
con todas las voces de mi canto,
con todas las armas de mi muerte,
con todas las líneas de mi mano,
con todas las vidas de mi vida
voy a quererte
como si fueras Dios o la razón por la cual vivo,
aunque me vuelva poderosamente vulnerable,
aunque sufra si no veo el crucifijo de alas negras
que se levanta inolvidable de tus ojos,
aunque el eco de todas las palabras resuene con tu nombre,
aunque ataquen todas las criaturas de la noche si me dejas solo:

“Voy a quererte para siempre”
lo pongo por escrito,
porque ahora eres
mi promesa y compromiso.


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