luis aura  •  poemas o menos

Todas

Sigo a todas. Me voy con todas.
Todas tienen algo que tú no tienes.
Ninguna tiene comparación contigo.
Eres tú la más alta y la más bella.
Te proclamo sirena reina de las islas
y las penínsulas y las extensiones terrestres
y los planetas y las galaxias con mar y peces.

Ahora todas te imitan
para que yo les cante.
Pobres niñas decepcionadas.
No puedo con todas.
Mejor busquen a otro hombre
que no tenga comparación conmigo.
Busquen hombre y no poesía.
Salgan a la calle con el cabello suelto
y un cuchillo en cada mano
y ataquen al primer muchacho distraído
que encuentren. Sacrifíquenlo
en nombre del amor y la poesía.
La poesía y el amor
son glotones inmortales
que alimentamos
con carne joven.

Ahora todas te imitan
para que yo les cante
y no puedo negar mi oficio.
Te proclamo sirena reina de todas
las mujeres que no tienen comparación contigo.
Y si yo te canto les canto a todas,
porque tengo a todas cuando estás conmigo.


Perfil

Octubre, 1996

Me exijo y me presiono,
me cerco y me vigilo
pero no resuelvo nada.
Sigo siendo el mismo tibio
que ni tapando todo el sol se calienta,
que ni deshecho en tus brazos blancos
tiene fe en la unidad de tu cariño inmenso.
Sigo siendo el mismo niño falso
que vendió su inocencia y sus juguetes
para entrar al establecimiento de prostitutas.
Sigo siendo el mismo desamparado
en mi estupidez de mueble cosquilloso,
hilarante víctima del plumero.
Me declaro perdido,
inútil a tu servicio o al mío.
Sigo siendo el mismo incompleto
que no tiene siquiera atole en las venas,
que no puede sostener tu amor o el mío.
Sigo siendo el mismo imbécil,
desagradable amigo, que no pone en claro nada
ni por tu bien ni por el mío.


Saledad

Una sola ola es todo el mar.
Siendo joven, una sola ola dulce eres.
Todo el mar salado y viejo.
La sal es edad.
Sólo da sabor el tiempo.


Acuática

Como eres acuática
debes regresar al mar
de cuando en cuando.

Para remojar el alma
en las olas que salpican
sol contra los acantilados.

Regresar es la partida,
el abandono, la despedida
de alguien en algún lado.

Ahora es la hora de la huida.
La hora libre de todo horario.
Cualquier día es cuadrado
en la geometría del calendario.

Debes regresar al mar.
Para organizar de nuevo
a las sirenas milenarias.
Para recuperar el reino
submarino de tu especie.
Para olvidar el cansancio
acumulado aquí en la tierra.

Debes regresar al mar,
te recuerdo otra vez.
Y cuando la hora llegue,
cuando al final lo hagas,
morirán de sed mi alma
y mi corazón de barro.

Como eres acuática
sabes que el cielo azul
y el amor sin fin existen.
Los has visto repartidos
en siete mares verdes,
en siete costas verdes,
en siete países verdes.
(En el más alto de todos
estos lugares verdes
yo te espero)

Como eres acuática
y yo tres veces terrestre,
sabes que necesitas
regresar al mar
de cuando en cuando:
para regresar a mí
de cuando en cuando.


desdías

en las deshoras de estos desdías
de besos deslavados
cuando desciende a mis manos
el poder de tus ojos descifrados
campeona

cuando debieras estar dormida
descansando y prefieres
estar conmigo en las mayores
horas de la noche descubriendo
tu corazón de magia transparente
y cuarzo

cuando desarrolla poco a poco
el deseo en nosotros
su desolladora quemadura
como una crema de espinas
y de sangre desvenada y de cenizas

cuando este amor descerebrado
deja a un lado la filosofía
desaprende todo con tus labios
y despega azul veloz y luminoso
como un rayo

cuando ya no sepamos
ni cómo ni cuándo
en las deshoras de los desdías
que nos faltan
emperatriz de las almendras

quiero cumplas tu promesa
de llenarme cuerpo y alma
con tus besos desmedidos
desiguales
sin frontera
y sin fin


Solo

Abril, 1994

Solo,
retando a mi imaginación para olvidarte,
buscando en la soledad lo que impida recordarte,
gastándome la vida para dejar de amarte.

Solo,
navegando en la angustia de mi dolor,
contando estrellas que saben a lágrimas,
cantándole al pasado canciones de amor.

Solo,
viviendo con esta tristeza que me domina.

Solo,
recorriendo llanuras de odio y decepción.

Solo,
negando la compañía de tu recuerdo.

Solo,
sintiendo el vacío que dejó tu adiós.


¼ de siglo

Los días interminables
insisten
siguen
gotean
Perforan la roca que creemos ser
Golpean la carne débil
la pobre fruta sin cáscara
ni flores que somos

Vienen los días futuros
bajando en un río negro
desde la cumbre de una
montaña oscura

Los días interminables
corren
destruyen
y no vuelven

Caminamos sobre el agua amarga de los días
con los brazos extendidos balanceando
una espada y un reloj en cada mano

Las mujeres y los hombres
insisten
siguen
Interrumpen
el tiempo
las horas
los días
Sobreviven
cuando se aman
juntos
interminables


Mensaje

(léase en 20 segundos más o menos)

20 segundos más o menos
son suficientes para la magia;
para extender el arcoiris
de tus ojos a mis ojos;
para morder todos los lunares
y solares de tu cuerpo;
para hacer con tus costillas
las cuerdas graves de mi guitarra.

20 segundos más o menos
son suficientes para la luz
de un beso; para tú y yo;
para los dos; para el amor
y el infinito.


Tu rostro mañana

Tu rostro mañana
será una duda cruel
Memoria amordazada
Nostalgia sin cuartel
Rosas envenenadas
Sangre en el mantel

No hay peor dolor que éste:
saber tu nombre ahora
y ya no reconocerte
El futuro arrebata
La verdad es voraz:
revela, pero mata

Por eso prefiero
las sombras, el silencio
Los lugares donde sé
que ya no estarás
Busco esperanzas sin fe
y besos sin tu aliento


Anfibia

Anfibia: celeste y submarina.
Ángel de mar, sirena del cielo.
Entre tus alas de pluma o hielo
el corazón naufraga y desatina.

De nube y sal, de espuma y luna,
eres una criatura tan singular.
En tu mirada caída, crepuscular,
sube la noche de agua y bruma.

Sueño de vuelos y travesías,
con tu cuerpo de pez, de ave,
sobre las olas y el mediodía.

Aunque no soy piloto o marinero,
ni tengo barco o aeronave,
me hundo y elevo porque te quiero.


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