luis aura  •  poemas o menos

Fábula

Eres un bicho raro
Tan raro que quisiera que fueras mío
Tan bicho porque no lo eres

Extraño por tu felicidad absurda
Por tu belleza animal
Por tu peligroso nombre

Criatura de mis sueños
Mascota lunar
Unicornio del deseo

Tu sonrisa salvaje
es el gesto más tierno
de la quimera

Me embicha tu gata costumbre
El ronroneo suave y felino
de tu concupiscencia

Mi bicho, bichito mío
Tan raro porque no me quieres
Tan bicho porque yo te quiero


Zodíaco

Mis padres, Aries Sagitario,
dicen que soy desequilibrado,
Libra, al fin y al cabo.
Mi hermana, mi hermano,
un Cáncer, una Acuario,
dicen que estoy intoxicado.
Géminis, mi novia, mi amor,
dice que sólo ando acalorado
por su cuerpo y el verano.
Las Virgo de blanco,
los Leo de mármol,
los Piscis, los Tauro,
los Capricornio,
y los Escorpiones
que no conozco
o he olvidado,
no sé que piensen
ni me interesa.
(Amigos cangrejos.
Amigos tenaza.
A los veinticuatro
qué se regala?
Un ángel, un gato,
poemas o casas?)


alejandra

punta mayor de la pirámide
todos los reflejos del prisma
estandarte rojo de mi nombre
trayectoria verde en el océano
dolor de piedras quebrándose
lamento de árbol consumido
himno en la oficina apresurada
coreografía marítima y celeste
tango del poeta ahogado y loco
desde antes seguramente
desde antes me conocías
nunca insinuaste nada
sólo el brillo de tus ojos
y el tono de tu voz
sin querer te delataban
alejandra alegría
aleluya alegoría
alero aleación alerce
aleatoria aledaña aleda
alentada alevín aleta
alelí alebrije aleya
alevilla alentadora alerta
alejandra amarilla
parecida a tantas cosas
astronauta del verano
impuntual delfín cosmopolita
filo mortal en las sucias hojas
del diccionario cortavenas
ojos que acarician desde lejos
esperada boca salvavidas
collar de besos y saliva
desde antes seguramente
desde antes me conocías


Dedicatoria

Octubre, 1996

Antiguas y esperando,
recientes y sonriendo,
no lloren como vive ella,
escapen de su encierro.

Abejas de energía,
nueces bronceando el suelo,
recojan ustedes mi ceniza
porque ahora yo no puedo,

todavía sigo ocupado
grabando mis endechas
en estas piedras de salmuera
presumiblemente marineras.

Por sus rojos, trinitarias,
por sus flores, afilé espadas de tinta
y escribí canciones, reciban entonces
estas palabras limpias, divagarias,
estas palabras limpias que sólo
saben decir sus nombres.


escribo

cuando escribo
escribo enamorado
radiante y deslumbrado
perdido y enlutado
totalmente enamorado

escribo siempre
para mí y para ella
para ella y para mí
porque es ella
el único lenguaje

mi planeta
inventario
de mis letras
persígueme
no me dejes ir

vocabulario
de mis besos
acábame
no quiero vivir
sin conjugarte

sin conjugarte
no puedo seguir
mi balance
sintaxis
de mis días

enciclopedia
melodía
préstame
tus alas
para subir


Aquello que no cae

Tan cerca y tan lejos como un ojo del otro.
Lado a lado tal vez, pero nunca de espaldas o de frente.
Órbitas y ejes acercándose:
asíntotas quizás, encuentros tangenciales.
Me conformo con algunos sueños y secretos.
La cifra y el sonido de tu verdadero nombre.
Alegra mis noches la idea de que un día,
acaso al leer algo como esto, tú sonreíste.


Creo

Septiembre, 1996

Creo en las balas de plata
y los hombres lobo,
en las estacas al corazón
y los chupasangre que duermen en el lodo.
Creo en este amor gigante que no me tienes
ni me tendrías aunque dirigiera las inexpertas
naves de mi poesía contra ti, acorazada.

Creo en los argumentos de la fe
y los granos de mostaza,
en los ángeles del fin del mundo
y la ira de Dios y su venganza.
Creo en este amor gigante que no me das
ni me darías aunque tuvieras la esperanza
de mi poesía volcada en ti, desconsolada.

Creo en la negra dirección de tus ojos
y el destino final de su mirada,
en el incierto rumbo de tus pasos
y la pista de sangre en su batalla.
Creo en este amor gigante que no me crees
ni me creerías aunque explicara la intención
original de mi poesía sobre ti, articulada.


Confianza

Abril, 1994

Caminabas tú en tu vida
erguida y orgullosa
como un mástil,
con los hombros en alto
como retando al viento.

Caminaba yo en mi vida
con la cara al suelo,
sin mirar de frente,
midiendo cada paso,
con miedo a caer,
con miedo al fracaso.

Caminando así, nos encontramos.
De mi senda levanté una rosa negra
para confundirla en tu cabello.
Por tu senda me llevaste de la mano
para caminar sin mirar al suelo,
sin temor y sin medir los pasos.


Mala suerte

Septiembre, 1994

Que si das la sal en mano
al paisano que está enfrente
o si pasa un negro gato,
¡ya valió!, es mala suerte.

Que si estornudas está sancho
o el tercer frente
en la cama con tu amor,
¡qué mala suerte!

Y si la suerte fuera un duende
predecible y diera indicios,
menos gente con pesares
y más brujas por oficio.


Fantasía

Octubre, 1996

Así de pronto,
un día o una noche, no importa cuando, regresaste,
de la luz o de la sombra, del fuego o de la nieve,
regresaste a demostrarle al engreído diurno triste
que la vida no es siempre triste,
que la vida simplemente ocurre,
sucede felizmente alrededor de las tragedias,
o se accidenta bailando en una fiesta.

Regresaste, sin saberlo quizás,
a salvar de su rutina de lágrimas
al deprimido compositor nocturno que repetía
un nombre oscuro, desgastado y múltiple,
un nombre de familia o muchedumbre,
un nombre de pan o de planeta,
un nombre de mujer y pesadumbre.

Regresaste, de puntitas,
sin ruido, sin proponértelo del todo,
regresaste, con una sábana blanca
disfrazada como un fantasma de alegría,
regresaste, con los cuentos de hadas
brillando en las líneas de tus manos,
regresaste, finalmente regresaste, fantasía.


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