luis aura  •  poemas o menos

Divagario

Septiembre, 1996

Qué necesidad tengo de seguir soñando con volar el puente peatonal
si ya no lo usas para cruzar la calle.

De qué me sirven los superpoderes si lo único que hago
es conseguirte galaxias submarinas y crisantemos lunares.

Para qué enamorarme de tus dientes
si me morderán las piernas cuando te alejes.

Serviría de algo regresar el tiempo?
Volveríamos nosotros a ser iguales?

Cuándo regresará el cometa que tanto extrañas?
Cuando te mueras. Cuándo te mueras me dejarás tus alas?

Qué necesidad tengo de fingir conocer las cosas de la vida
si todos saben que he estado encerrado dentro de una ballena.

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aburrido

octubre 1996

estoy aburrido
cansado del mismo arroz
de todos los días iguales
de estos meses idénticos
a los meses de estos años
repetidamente oscuros
desde que te fuiste

estoy aburrido
y embisto a topes las paredes
y sufro inútilmente
porque ya no estás conmigo
y espanto a estos cuervos constantes
que gustan de ennegrecer mi alma
porque ya no estás conmigo

estoy aburrido
cansado de esta distancia tuya
y de esa armadura azul metálico
que no te sienta bien y sin embargo usas
porque no quieres que nadie vea
que tú también sufres inútilmente
porque ya no estás conmigo


Acción de gracias

No sé cómo te quisieron otros,
no sé cómo te amaron antes.
Yo desde aquí les agradezco.
No importa quienes sean.
No importa donde vivan.
Yo desde aquí les agradezco,
porque permitieron que llegaras
tal como hoy eres a mis manos.
Le agradezco a todo lo que te
ha tocado y dado la forma
que ahora tienes.
Le agradezco a todo el dolor
que alguna vez llenó tus ojos
y los volvió más grandes
para que me quisieras.
Le agradezco a todo el tiempo
anterior a este tiempo
que te preparo de tal manera
para que me quisieras.
Le agradezco a todas
las circunstancias y coincidencias
que me van permitiendo quererte
y que me quieras.


Ayer

Septiembre, 1996

Aquél era un mundo raro.
En él no sabía quién eras, ni dónde estabas,
ni qué hacías. Lo ignoraba.
Allí era yo completamente
y el principio del otoño crujiendo
en hojas durante mi cumpleaños.
No sé si era feliz, pero no tenía
este desmayo enredado al cuello como una bufanda.
No sé si era feliz, pero podía
ver tus ojos sin herirme, podía
hablar contigo como si no importara, podía
tocar tus hombros, distraído, como si nada.
No sé si era feliz, pero no tenía esta melancolía
atada a mi espalda como una capa.
No sé si era feliz, tampoco sé si lo soy ahora.
Ahora sé que me dueles toda
en el desborde de amargura
que soy yo cuando camino.
Ahora sé que te lloro toda
en el vendaval furioso
que soy yo cuando llovizno.
Ahora sé que me faltas toda
en la temporada de sombras
que soy yo cuando suspiro.


Manco

Octubre, 1996

Guitarra inútil,
no tienes quien te toque.
Ahora que estoy manco
extraño tus cuerdas
cortándome los dedos
mientras vibraban,
calientes, tus caderas
de madera excitada
en mis brazos quemados.

Guitarra muda,
me duele más tu silencio obligado
que mis manos ausentes.
No naciste para estar inmóvil,
colgada en la pared como un trofeo.
Me duele más tu suerte de mujer
callada, sometida y resignada
a mi discapacidad,
a mi invalidez de hombre infinito,
inconcluso, sin terminar.

Guitarra mía,
qué más puedo decirte?
Te he perdido,
y eso duele más que mis
ridículos muñones abiertos.
Ay guitarra,
qué pena tan grande,
qué prueba tan dura,
no puedo seguir.
Quisiera sólo morirme.


Aún después

No me preguntes cómo pasa el tiempo
porque ahora siento que no pasa.
Este dolor es una pausa imposible,
no tengo ganas de vivir ni de morirme.

Yo no puedo ir más allá de mi corazón,
quiero decir que no puedo escaparme.
Una palabra tuya bastaría para salvarme,
para frenar la oscura tortura de la razón.

Aún después sólo queda el amor sin fin.
Todavía quedo yo, casi igual, pero sin ti.
Un puente tendido hacia el abismo.

Nunca nada volverá a ser lo mismo.
No me preguntes cómo el tiempo pasa.
La sed es peor cuando ves correr el agua.


Debilidad

El problema no es la herida
o el sufrimiento o la sangre,
o el dolor que escapa en un grito
como un himno prohibido
a tu belleza lunar, al fingido
y oculto y solitario desastre
que conservo en el sabor amargo
de un beso imposible.

Igual a la furia disimulada en tu sonrisa,
a la temporada de sombras matutinas,
a lo inútil, a lo implacable, a lo celeste
y oscuro y largo de las tumbas marinas,
a tu rostro maligno, perla escondida.

Como el secreto mortal que te consume
es este amor absurdo, esta pasión difícil.
Busco en tus manos la caricia que contuve
para no llorar contigo porque soy débil.

Porque no está a mi alcance quererte
o no quererte, porque no decido nada.
Porque este fuego no arde ni se apaga.
Porque tu piel envenena pero no mata.


Como el cielo

Ojalá me ames como creo.
Ojalá me ames como el cielo.
Así de grande, así de azul, así de inquieto.

Ojalá me ames como el cielo.
A veces nublado, a veces violento.
A veces llorando, a veces sonriendo.

Ojalá me ames como el cielo.
Con relámpagos y truenos y tormenta.
Con sol y lluvia y arcoiris.
Con aurora y rocío y nuevo día.
Con crepúsculo y sereno y noche fría.

Ojalá me ames como el cielo
para que siempre estés ahí
y no me dejes tener miedo.

Ojalá me ames como el cielo
y obligues mi corazón al infinito
para contener tu amor entero.

Ojalá me ames como el cielo
y me enseñes a nacer de las estrellas
encendiendo mi sangre como fuego.

Ojalá me ames como el cielo
porque así es como yo te amo
y no te sé amar de otra manera.

Ojalá pienses lo que pienso.
Ojalá sientas lo que siento.
Ojalá ames como el cielo
y descubras por completo
como es que yo te quiero.


Triste

Septiembre, 1996

Atormentada y triste,
como las nubes grises
esperando a caerse en lluvia,
a deshacerse en llanto.

Funeraria y triste,
con tu boca transparente
sorbiendo la indecisa luz
de las desveladas veladoras.

Escondida y triste,
como un tesoro pirata
enterrado en la arena legendaria
de la Isla de La Muerte.

Adorable y triste,
como los nomeolvides
o las manzanas recién
lavadas en la ensalada.

Apasionada y triste,
irremediablemente triste,
vagabundamente triste
como un planeta solitario,
lunarmente triste
como los callejones y los gatos,
estrictamente triste
como una cuartilla a doble espacio,
triste, terriblemente triste
como mis manos sin ti, triste,
enamoradamente triste.


Contigo

Octubre, 1996

Primer poema después de un par de años.
Reencuentro de palabras.
Satélite desencadenado.
Hélice de espadas.
Cortina de cuchillos cayendo desde arriba.
Robot desprogramado.
Combate interno. Depresión. Locura.
Labios heridos de besos que ya no me sonríen.
Núcleo de cebolla llorando en la cocina
y en todas partes triste.
Semillita olvidada por la tierra.
Mutación de flores gigantescas y fluorescentes
cruelmente destacada en el jardín de las cosas
ordinarias y comunes.
Nudo ciego. Obligación de aguja.
Garabato de sangre. Bosquejo de cenizas.
Qué voy a hacer con tantos sueños tuyos
no logrados, contenidos ciegamente,
gritándome en el oído como un vaso.
Qué voy a hacer contigo si desapareces
con frecuencia y no puedo aprenderte.
Qué voy a ser sintigo cuando al final regreses
a tu país natal de niebla y me dejes
aquí solo, recordando sólo.


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