luis aura  •  poemas o menos

Girl

1
Imagino el camino de tu piel

Me asusta y atrae
el abismo que sin saber
preparas desde tu altura

Nada puedo hacer
sólo esperar y ver
tu cuerpo que madura

2
Ven a mí en esa hora oculta a todas horas
Ven a mis besos solitarios
a mis ojos vencidos
por tu blancura

Torre solar
Estatua virgen
Lejana
Esbelta
Palmera
Hija del desierto

Ven a mí en esa hora oculta y en silencio
Ven a mis cansados brazos
a mis amores imaginarios


Garabato

Al fin abandono las palabras.
No puedo ahora decir más.
Tu cuerpo espera caricias.
Tu piel escucha a mis manos.
En el susurro de cada dedo
está el sonido que apenas toca.
En cada movimiento balbucea
el deseo y mi sangre comienza
a hablar hasta romper el silencio.
Encuentro entonces el lenguaje
que faltaba para entendernos.
Esos símbolos que son tacto
húmedo, ceniza blanca y fría.
Marcas de caligrafía practicadas
en el pliego de tu vientre,
en la soledad de tu nuca,
en la multitud de tu cintura.
Repito en voz alta la escritura
tibia de tu espalda y conozco
en cada roce aquellas historias
que transcurrieron calladamente,
en esa ausencia que jadea
dulcemente por cada sombra
en las horas prohibidas,
amordazadas de placer,
arrebatadas al tiempo.
Beso y pruebo en cada letra
el mismo sabor de antes,
la misma trampa impresa
preparada para otros,
que sin saberlo –como yo–
no te hacían el amor:
únicamente te leían.


desdías

en las deshoras de estos desdías
de besos deslavados
cuando desciende a mis manos
el poder de tus ojos descifrados
campeona

cuando debieras estar dormida
descansando y prefieres
estar conmigo en las mayores
horas de la noche descubriendo
tu corazón de magia transparente
y cuarzo

cuando desarrolla poco a poco
el deseo en nosotros
su desolladora quemadura
como una crema de espinas
y de sangre desvenada y de cenizas

cuando este amor descerebrado
deja a un lado la filosofía
desaprende todo con tus labios
y despega azul veloz y luminoso
como un rayo

cuando ya no sepamos
ni cómo ni cuándo
en las deshoras de los desdías
que nos faltan
emperatriz de las almendras

quiero cumplas tu promesa
de llenarme cuerpo y alma
con tus besos desmedidos
desiguales
sin frontera
y sin fin


acuática

Para ti,
que vienes del mar y la mañana.
Para ti, Alejandra,
este libro de amor y agua.

de camino y desvariando
por el sendero muerto
de cocodrilos laterales

acuática te extraño

y me enredo
con la misma toalla
que mojabas en el baño

acuática te extraño

y recuerdo
tus aletas y tu línea delfinaria
seduciéndome

acuática te extraño

y me encuentro
tan árido y tan solo
y te extraño

acuática te extraño

en qué mares estarás ahora olvidándome?
ten cuidado de las redes
y de aquellos hombres
que se dicen pescadores

acuática te extraño

y me ahogo
en este vaso cristalino
de agua mineral y celo masculino


Alma

Agosto, 1994

Alma que ocupó mi alma.
Vida que vivió en mi vida.

Cabellos negros,
niña morena.
Labios de fuego,
risa trigueña.

Alma que gastó mi alma.
Vida que dolió en mi vida.

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Vida

Septiembre, 1996

Mi vida en suspiros de cosas por hacer,
de amores en reserva y en olvido.

Mi vida a gritos de desesperanza
y desembarco de recuerdos.

Mi vida en devenires obligados
para no morirme por morirme.

Mi vida a borbotones para terminarla
de una vez y continuar con lo que sigue.

Mi vida en regreso al castillo de abandono
donde dejé mi alma acompañada de fantasmas.

Mi vida mineral y consumida en las calderas
ausentes de las locomotoras eléctricas.

Mi vida a veces contando
tus lunares o tus canas o tu cuerpo.

Mi vida a veces como un suicida
en la altura de tu nuca
a punto de emprender el vuelo.


Confianza

Abril, 1994

Caminabas tú en tu vida
erguida y orgullosa
como un mástil,
con los hombros en alto
como retando al viento.

Caminaba yo en mi vida
con la cara al suelo,
sin mirar de frente,
midiendo cada paso,
con miedo a caer,
con miedo al fracaso.

Caminando así, nos encontramos.
De mi senda levanté una rosa negra
para confundirla en tu cabello.
Por tu senda me llevaste de la mano
para caminar sin mirar al suelo,
sin temor y sin medir los pasos.


El hijo

Por ti, sin ti, por tu promesa,
cómo duele el parque
cuando mis ojos y los niños
se encuentran.

En cada niño apareces
preguntando tu nombre.

En cada niño juegas tú,
llorando en mi garganta.

En cada niño esperas a
ser deseado, bienvenido.

Cómo duele decirme hombre
cuando no te merezco
todavía, cuando imagino
tus gritos y tu sueño.

Cómo duele seguir así,
pensar que es mejor así,
que no llegaras -pequeñito,
pequeñita- a cambiar mi vida.

Un día, menos triste
a estos días, cuando la cuna
de oro y la charola de plata,
cuando la casa y el cuarto
azul o rosa, cuando la luna,
cuando dios, cuando ella y yo,
cuando estemos preparados
podrás venir sin duda,
bendecido, a curar mi alma,
a evitar mi llanto,
a entregarme el mundo.

Podrás venir sin duda,
podrás venir sin duda,
podrás venir sin duda.


así

octubre 1996

te voy amando
entrevista a entrevista
prenda por prenda
secreto a secreto

te voy amando
durante el eclipse
bajo el baobab
del suelo africano

te voy amando
en la guerra civil
y las jornadas de
autodescubrimiento

te voy amando
fingiendo demencia
sin compromisos
o celos ordinarios

te voy amando
desde siempre
y hasta nunca

te voy amando
donde cuando
y como quieras

te voy amando
aunque no seas
quienquiera que seas


El amor de una mujer

Es tan satisfactorio
querer a una mujer
y que te quiera.

Es la auténtica fe,
ésa que dicen
mueve montañas,
ésa que dicen
nos acerca más a Dios.

Es tan satisfactorio
querer a una mujer.

Limpia tantas cosas
el amor de una mujer.

Es tan saludable
el amor de una mujer.

Te acostumbras tan fácil
al poder que pone en tus manos
el amor de una mujer.

Qué destructivo puede ser
el desamor de una mujer.

Cuántas cosas han de romperse con
el desamor de una mujer.

Cómo logra recuperarse el alma de
el desamor de una mujer.

Qué doloroso debe ser
regresar el equipo de ángel
porque ya no lo mereces y porque ya
no te quiere una mujer.

Por desgracia y orden natural,
nada dura para siempre,
ni siquiera
el amor de una mujer.


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