luis aura  •  poemas o menos

Poemas del libro algunos días

Mensaje

(léase en 20 segundos más o menos)

20 segundos más o menos
son suficientes para la magia;
para extender el arcoiris
de tus ojos a mis ojos;
para morder todos los lunares
y solares de tu cuerpo;
para hacer con tus costillas
las cuerdas graves de mi guitarra.

20 segundos más o menos
son suficientes para la luz
de un beso; para tú y yo;
para los dos; para el amor
y el infinito.


Después

Ahora que estás conmigo.
Ahora que no soy sin ti.
Ahora que viene soñando
mi alma desde tus ojos
(tus ojos, comparables sólo
al silencio y fuerza del universo).
Ahora que has prendido el fuego
en el refugio de la noche.
Ahora que matas lobos
y palomas en mi defensa,
cazadora.
Ahora que practicas
la danza de los siete velos
y los malabares del cuchillo.
Ahora que has iniciado la aventura.
Ahora que eres todo lo que es.
Ahora, qué voy a ser ahora
si no te tengo después?


Veintiocho

No somos lo mismo
mujer, amor,
durazno,
amiga.

Hemos cambiado
a días y manos,
a lágrimas
y semanas.

Hemos compartido
noches y arcoiris,
aguas y ventanas,
caricias y silencio.

Somos otros,
completos y distintos,
aislados e infinitos:
listos, listos, listos.

Tenemos otra composición
química, otra organización
celular. Mutamos, sin saberlo,
en la calle y en un beso.

Cambiamos tanto ya, que podríamos
ser padres o hijos de la lluvia,
de una nube nueva infantil, elemental,
inocente, sonrosada, indefensa.

Estamos subiendo, poco a poco, la escalera.
Reclamamos, a gritos, el cielo como recompensa.
El cielo de nosotros, como lo entendemos nosotros,
es tan simple y necesario como el pan sobre la mesa.

Junio 11, 1997


El hijo

Por ti, sin ti, por tu promesa,
cómo duele el parque
cuando mis ojos y los niños
se encuentran.

En cada niño apareces
preguntando tu nombre.

En cada niño juegas tú,
llorando en mi garganta.

En cada niño esperas a
ser deseado, bienvenido.

Cómo duele decirme hombre
cuando no te merezco
todavía, cuando imagino
tus gritos y tu sueño.

Cómo duele seguir así,
pensar que es mejor así,
que no llegaras -pequeñito,
pequeñita- a cambiar mi vida.

Un día, menos triste
a estos días, cuando la cuna
de oro y la charola de plata,
cuando la casa y el cuarto
azul o rosa, cuando la luna,
cuando dios, cuando ella y yo,
cuando estemos preparados
podrás venir sin duda,
bendecido, a curar mi alma,
a evitar mi llanto,
a entregarme el mundo.

Podrás venir sin duda,
podrás venir sin duda,
podrás venir sin duda.


No tan rápido

Ustedes
no aceptan
la velocidad
de este
matrimonio marítimo,
no entienden
la velocidad
del amor a toda vela,
olvidaron
el vértigo del beso,
la prisa de los labios,
la urgencia de la carne.
Ustedes
dicen
no tan rápido,
porque viven
lentamente.


Zodíaco

Mis padres, Aries Sagitario,
dicen que soy desequilibrado,
Libra, al fin y al cabo.
Mi hermana, mi hermano,
un Cáncer, una Acuario,
dicen que estoy intoxicado.
Géminis, mi novia, mi amor,
dice que sólo ando acalorado
por su cuerpo y el verano.
Las Virgo de blanco,
los Leo de mármol,
los Piscis, los Tauro,
los Capricornio,
y los Escorpiones
que no conozco
o he olvidado,
no sé que piensen
ni me interesa.
(Amigos cangrejos.
Amigos tenaza.
A los veinticuatro
qué se regala?
Un ángel, un gato,
poemas o casas?)


a veces

te doy a mí
me das a ti
en la metáfora del sexo
que representa el beso

me doy a ti
te das a mí
en las noches sin sueño
sin olvido sin tiempo

pero como casi todo
este amor de labios
no siempre es perfecto

hay días hay horas
en que no queremos
tocarnos ni vernos


Paciencia

Dibuja un corazón rojo que sustituya al verdadero.
Puede ser una caja musical
o un alfiletero,
una piedra tibia
o un reloj de sangre,
una esponja viva
o un bombón de carne.
Puede ser cualquier cosa menos un corazón que sirva.

Espera, espera
a sanar del mal de amor
y mientras tanto espera
que todo lo demás suceda:

Espera la luna llena como los hombres lobo.
Espera el crepúsculo como los vampiros bajo el lodo.
Espera dar la siguiente vuelta como la piedra del molino o los amantes.
Espera el color como los ojos en la noche.
Espera ver correr el agua como la luz en su cabello.

Espera, debes encontrar el modo,
el amor exige la máxima paciencia:
es el arte de esperar sin volverse loco.


Esposa

Sabes que sólo
me preocupan
tu corona
y tu salud,
tus manos maltratadas
por el zacate y por la escoba,
tus párpados sin sombra,
tus ojos de misterio.
Porque por ti
entra el sol en las ventanas
y se inunda en luz toda la casa,
y no mueren ahogados
los claveles cortados
hace una semana.
Sabes, bien que sabes
cómo me preocupa
que no te apagues nunca,
que no me dejes nunca,
que no te canses,
que no te huyas.
Sabes, bien que sabes
cómo me preocupa
seguir siendo el que quieres,
seguir siendo tuyo:
esposa, esposa, esposa.


29 semanas y media

Adentro de la carne,
mientras el calor invade
las sábanas y las semanas,
crece un milagro
de la sangre
y de la luz,
crece un sueño
y una esperanza,
crece un niño
o una niña
como un ángel.

Acerco la oreja
al vientre de su madre
(como si fuera
un caracol de playa)
y puedo oír el mar
con sus olas y latidos,
puedo oír que crecen
las piernas, las pestañas,
los ojos, los deseos.

Hace suyo
el cuerpo de su madre
como nunca antes pudo nadie,
y es durante meses
un pequeño dios cautivo:
dando patadas como terremotos,
moviendo manos como huracanes.

Está creciendo con alegría,
con salud y bendiciones.
Es sólo un bebé:
un amanecer sin dientes
que se chupa el dedo.
También es la magia
que transforma todo,
porque ahora todo,
todo,
parece bueno.


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