luis aura  •  poemas o menos

Poemas del libro luna diurna

Saledad

Una sola ola es todo el mar.
Siendo joven, una sola ola dulce eres.
Todo el mar salado y viejo.
La sal es edad.
Sólo da sabor el tiempo.


Asceta

Es tan sencillo el amor
y no dejamos que funcione

Le ponemos horarios prejuicios
costumbres requisitos
pecados señales advertencias

Es tan fuerte el amor y todo resiste

Le vendamos los ojos
porque lo queremos ciego

Lo dejamos sin comer por días
hasta contar sus huesos

Nos gusta el amor
cuando no ve
y muere de hambre


Bites

Tu boca abierta,
armada hasta los dientes,
caníbal.

Deja sobre mi piel
marcas de amor y ataque:
mordidas.


Casa de piedra

Lentamente tu amor me sigue.
Tu nombre apenas me hace compañía.
Eres la sombra de mi sombra.
Ángel de mi guarda,
no me desampares
ni de noche
ni de día.
Árbol, amor, primavera:
abrázame,
llena de sol mi alma,
mi soledad de flores,
y muere en mis brazos eternamente:
de polvo eres
y en piedra te convertirás
por siempre.


Girl

1
Imagino el camino de tu piel

Me asusta y atrae
el abismo que sin saber
preparas desde tu altura

Nada puedo hacer
sólo esperar y ver
tu cuerpo que madura

2
Ven a mí en esa hora oculta a todas horas
Ven a mis besos solitarios
a mis ojos vencidos
por tu blancura

Torre solar
Estatua virgen
Lejana
Esbelta
Palmera
Hija del desierto

Ven a mí en esa hora oculta y en silencio
Ven a mis cansados brazos
a mis amores imaginarios


Luciérnaga

Soy feliz

Dejo que los colores
de tu amor
me asalten
me iluminen

Ahora en la oscuridad
brillo por tu ausencia

Soy una lámpara de noche
Un insecto fosforescente

Es tu luz la que me envuelve
la que me acecha

La soledad escucha
La muerte me persigue

Ninguna de las dos
pueden apagarme


Calvario

No hay madero sin cruz
Ni clavo sin sangre
Ni frente sin espinas

No hay costado sin herida
Ni milagro sin pecado

Cada tarde es un martirio
Cada palabra
Cada paso

Ni la fe
Ni el amor

Sólo salva el sacrificio


Anfibia

Anfibia: celeste y submarina.
Ángel de mar, sirena del cielo.
Entre tus alas de pluma o hielo
el corazón naufraga y desatina.

De nube y sal, de espuma y luna,
eres una criatura tan singular.
En tu mirada caída, crepuscular,
sube la noche de agua y bruma.

Sueño de vuelos y travesías,
con tu cuerpo de pez, de ave,
sobre las olas y el mediodía.

Aunque no soy piloto o marinero,
ni tengo barco o aeronave,
me hundo y elevo porque te quiero.


Damiel

Lo más importante
seguirá siendo importante,
pero no voy a atenderlo

Eres mi cruz sin madero
Un atardecer inquietante
La peor herejía del ateo

Tu contorno lunar el amor perfila
Sus bordes, sus recortes, sus orillas
Mis ojos imaginan lo que veo

En la piel marcada de caricias
tu hermosura mortal, definitiva
Las alas del deseo

¿Por qué intento seguir así,
como un ángel con uniforme
si no me ves y yo me muero?

Sigo esperando el milagro
de tus labios en mis labios
y despertarme con sus besos


Debilidad

El problema no es la herida
o el sufrimiento o la sangre,
o el dolor que escapa en un grito
como un himno prohibido
a tu belleza lunar, al fingido
y oculto y solitario desastre
que conservo en el sabor amargo
de un beso imposible.

Igual a la furia disimulada en tu sonrisa,
a la temporada de sombras matutinas,
a lo inútil, a lo implacable, a lo celeste
y oscuro y largo de las tumbas marinas,
a tu rostro maligno, perla escondida.

Como el secreto mortal que te consume
es este amor absurdo, esta pasión difícil.
Busco en tus manos la caricia que contuve
para no llorar contigo porque soy débil.

Porque no está a mi alcance quererte
o no quererte, porque no decido nada.
Porque este fuego no arde ni se apaga.
Porque tu piel envenena pero no mata.


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