luis aura  •  poemas o menos

Confesión

Octubre, 1996

Estamos seguros que no puedo sorprenderte
con mi pantomima, tal vez a otras pero no a ti,
tal vez a todas menos a ti, que ya le diste
toda la vuelta al amor y sabes de su cola

terrible y su espalda de escamas. Engañaría a
cualquiera menos a ti, a cualquiera pero no a
ti, que has sufrido con el amor que durando se
destruye y mata, marcando con una cruz de hielo

su residencia solitaria en la orilla negra
de tus ojos negros. Convencería a las rojas
pero no a ti, o a las azules menos a ti, qué

voy a hacerle policromada? si sabes tanto, si
quieres tanto. No voy a fingir contigo nada, no
voy a ser perfecto, ni trataré. Decepcionada?


Guerra

Agosto, 1996

Escuadrones de ángeles derribando
bandadas de palomas.

Ejércitos de árboles resistiendo
el avance marcial de las hormigas.

Batallones de flores diezmando
a la infantería de tumbas en el cementerio.

Pelotones de besos desangrándose
en la trinchera roja de tus labios.

Formaciones de dientes mordiendo
mis brazos de cuna abandonada.

Regimientos de manos desplegándose
por el redondo desierto blanco de tus caderas.

Tambores de guerra anunciando
la declaración de amor
de nuestros corazones olvidados.


desdías

en las deshoras de estos desdías
de besos deslavados
cuando desciende a mis manos
el poder de tus ojos descifrados
campeona

cuando debieras estar dormida
descansando y prefieres
estar conmigo en las mayores
horas de la noche descubriendo
tu corazón de magia transparente
y cuarzo

cuando desarrolla poco a poco
el deseo en nosotros
su desolladora quemadura
como una crema de espinas
y de sangre desvenada y de cenizas

cuando este amor descerebrado
deja a un lado la filosofía
desaprende todo con tus labios
y despega azul veloz y luminoso
como un rayo

cuando ya no sepamos
ni cómo ni cuándo
en las deshoras de los desdías
que nos faltan
emperatriz de las almendras

quiero cumplas tu promesa
de llenarme cuerpo y alma
con tus besos desmedidos
desiguales
sin frontera
y sin fin


Delirio

Septiembre, 1996

En una esquina, cruzado de brazos, espero.
Repito mentiras para sobrevivir a tu recuerdo.
Aquí el viento da muchas vueltas y trae basura y tu perfume.
Demonios.
No sabía que podían galoparme tantos caballos en la cabeza.
Me duele. Parece que quieren salirme cuernos.
Me los merezco, los he ganado, te lo aseguro.
El pecho también me duele, junto al corazón.
Creo que ya hay espacio para alguien más.
Tal vez para ti, no lo sé. No puedo respirar. Me ahogo.
Hay tantas formas de morirse.
Pero ninguna más tonta que morir de amor.
Es mucho más original resbalar en el baño y desnucarse.
O rodar graciosamente por las escaleras.
La vida debiera ser sólo para los enteramente valientes.
Habemos tantos mediocres que no merecemos ni los ojos,
ni las lágrimas, ni los labios. Menudo desperdicio de milagros.
Ahora bien, me dispongo a cometer mi último acto cobarde.
Tengo una pistola en la mano. Se la robé a mi padre.
Él la tenía escondida en un cajón para asustar a los ladrones.
Aunque no lo creas, funcionó. Nunca nos visitaron.
También tengo una nota, a tu nombre, claro.
Soy sólo un romántico suicida convencional y estoy loquísimo.
Tú ya lo sabes. Hasta luego.


El regalo

Aquí estoy yo para ti
envuelto con papel verde
y rojo con un moño grande
ataviado como un regalo.

Los Reyes Magos
dijeron que en tu carta
pusiste mi nombre y apellido
más un mapa de la casa donde vivo.

Ahora estoy aquí,
bajo el árbol junto a la ventana,
esperando a la mañana
del 6 de Enero
y que tú, clara niña bien portada,
te levantes pronto de tu cama.

Despierta ya y retírame del árbol:
no soporto ver más tiempo mi cara
en las esferas reflejada.


Casa de piedra

Lentamente tu amor me sigue.
Tu nombre apenas me hace compañía.
Eres la sombra de mi sombra.
Ángel de mi guarda,
no me desampares
ni de noche
ni de día.
Árbol, amor, primavera:
abrázame,
llena de sol mi alma,
mi soledad de flores,
y muere en mis brazos eternamente:
de polvo eres
y en piedra te convertirás
por siempre.


Filósofa

Octubre, 1996

No creas en la exclusividad del amor, decía.
Tus celos son irracionales y necios, mentía.
El amor no es un proyectil único y objetivo
atravesando completamente dos corazones.
El amor es un terrorista loco disparando
ráfagas de balas en todas direcciones.
El amor es simultáneo a los quehaceres de la vida.
No dejas de amar mientras comes o trabajas
o descansas. Entonces, por qué ibas a dejar
de amar mientras amas?…

(y explicaba
y explicaba
pero yo no
entendía nada,
suspendido
continuaba
contemplando
su cara
concentrada)

…El amor es de todos y para todos.

Reflexionando de esta manera me dedicaba
una de esas desarmadoras sonrisas suyas
para curar mi orgullo herido
cuando besaba a todos como una carambola
o se enredaba en una voltereta de carne
con su novio del domingo.

Y aunque me esforzaba yo no comprendía su filosofía:
ella, propagandista del amor, catedrática del deseo,
para mi sólo reservaba meditación, palabras y teoría.


Recuento

No estás leyendo un poema.
Una declaración de amor tampoco.
Es sólo el recuento de los hechos, morena.
Son sólo las razones por las que me vuelves loco:

Así de pequeñita como eres,
así de grande te imagino,
y me crecen más las alas
y el alma y las uñas
cuando te miro,
y me siento más veces yo,
me multiplico
cuando te miro.

Tal vez tú no lo sepas, muñeca,
llegaste tarde para romperme el corazón,
llegaste a tiempo para ayudarme con los pedazos:
yo amaba a otra que siempre estuvo lejos,
era la reina de la distancia y el horizonte abandonado,
pero llegaste tú, y no hubo más mundo que el de tus brazos.

Tal vez tú lo sospechas, muñeca:
es cierto, tienes razón:
te amo, no lo digo muy a menudo, pero te amo,
y me pruebo colores nuevos y talentos olvidados
porque te amo. Y porque te amo
cantan conmigo la tarde y el mediodía
y los campanarios oxidados.

Así de pequeñita como eres,
así de grande te imagino,
y expandes más el Universo
y me creo Dios
cuando te miro,
y tengo todas las estrellas
practicándose en tus ojos
cuando te miro.

No has leído un poema.
Una declaración de amor tampoco.
Sólo ha sido un recuento de los hechos, morena.
Sólo algunas de las razones por las que me estás volviendo loco.


destiempo

puntualmente
a destiempo
besé tu boca
en la orilla
de la fuente
mientras
el conejo
de la luna
divertido
movía
las orejas
y reía
como un cohete
herido
antes
de morir

puntualmente
a destiempo
nos pusimos al fin
de acuerdo
tirando de la cuerda
planeando
una jugada
de maestro
dando
jaque con alfil
en el estira y afloja
apriétame las manos
leona
aflora ahora
que tengo frío
y tantas ganas de vivir


culpables

octubre 1996

la culpa es de los dos
por enamorarnos
distraídos
de repente
en cinco o seis miradas
al primer beso
después de una semana
en la novena noche
en la innumerable cama

la culpa es tuya y mía
por enamorarnos
a ciegas
suponiendo
posible un gran amor
perfecto sin fallas
ni escondites ni esquinas
un amor cien por ciento
amor sin rosas ni espinas

la culpa es de ambos
por enamorarnos
vestidos
prisioneros
del saco y la corbata
de la falda y los tacones
del camisón y del piyama
haciendo el amor a gritos
con la puerta cerrada


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